Una princesa que no cree en hadas, ni príncipes. Mucho menos en finales felices en los que todos acaban comiendo perdices. Ella es una princesa que saca las uñas y pelea por lo que quiere. Ella es la pequeña de las mejillas encendidas, rojo carmín, la piel nívea y los ojos t r i s t e s . Ella es la princesita destronada de su torre de cristal, con el rimel corrido, la nariz roja de tanto llorar y la boquita pintada del color de las fresas.
No hay comentarios:
Publicar un comentario